Movilización de pacientes

La movilización de los pacientes y los cambios posturales son necesarios para evitar las afecciones respiratorias, como por ejemplo los acúmulos de secreciones, las afecciones circulatorias, la tensión baja, o las piernas hinchadas y las afecciones cutáneas que pueden originarse en diferentes partes del cuerpo.

Comenzamos con los cambios posturales: el paciente se encuentra boca arriba y vamos a cambiarle de forma lateral, bien sea izquierda, o bien sea derecha. Cogemos una almohada, se la pegamos a la espalda para que no vuelva a su postura inicial. La otra almohada se mete entre las piernas para proteger las zonas de apoyo. Una vez que lo tenemos en esta posición pasaremos a la posición de boca arriba. Retiramos las almohadas. Estos cambios posturales los podemos realizar cada dos horas, siempre respetando el sueño.

cambios posturales

El siguiente cambio postural que vamos a realizar es semi sentado o sentado. Sujetaremos bien al paciente por la cabeza, colocaremos bien las almohadas para que le sirvan de apoyo, colocaremos una almohada debajo de las piernas para que el apoyo del coxis no sea tan fuerte. Una vez realizado este cambio podemos volver otra vez a la situación inicial boca arriba y le pondremos los pies elevados por si los tuviera demasiado inflamados. Cualquiera de estos cambios posturales los podemos aprovechar por la noche o por el día para cambiarle también el absorbente o pañal.

Hemos colocado la almohada debajo de los pies para que estén elevados y así poder evitar que se recargue. Con esto hemos terminado los cambios posturales y pasaremos a levantarle de la cama a la silla. Para lo cual pondremos una sábana en la silla para que esté más cómodo.

Vamos a proceder a ponerle de forma lateral, sujetándole las piernas y los brazos se coloca al paciente en el borde de la cama y se le bajan las piernas hacia el suelo. Así quedará sentado, y una vez sentado seguiremos los siguientes pasos:  rodearemos al paciente pasando los brazos por la axila, sujetándole la espalda. Los pies se los dejamos separados y le giraremos dando unos pequeños pasitos para colocarle de espaldas a la silla. Flexionamos las piernas y lentamente le sentamos, colocamos una almohada para que pueda sujetar los hombros y la cabeza .

Ahora arroparemos a nuestro paciente con una manta para que no sienta frío. Así le dejaremos hasta que él se encuentre cómodo o esté cansado. Cuando ya esté cansado procederemos a ponerle de la silla a la cama. Le retiraremos la manta almohada y nos colocaremos frente a él, cogiéndole por debajo de las axilas e incorporándole hacia arriba haciendo un giro de sus piernas con las nuestras,  apoyándole en el borde de la cama, sujetándole las piernas hacia arriba a la vez que le sujetamos la cabeza. Una vez que está en la cama ya procederemos a centrarle y a colocarle cómodo.

Si se encuentra cómodo así le dejaremos y si no le pondremos de forma lateral para que no tenga tanto apoyo en las zonas más arriesgadas. De esta forma le dejamos protegidos todos los puntos de apoyo que puedan sufrir por la presión. Con esto hemos terminado la forma de levantarlos de la cama a la silla y de la silla a la cama.

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