Movilización de pacientes

Técnicas de movilización de pacientes

Efectuar las maniobras de movilización correctamente nos ayudará a evitar lesiones y problemas musculoesqueléticos derivados de nuestro trabajo como personal sanitario. Igualmente, aprender estas técnicas nos servirá para poder aplicarlas a otras actividades de la vida diaria que no tengan relación directa con nuestro desempeño profesional en un centro sanitario.

Recomendaciones generales

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  1. Aprovecha las ayudas técnicas. Por ejemplo: grúas, sillas de ruedas, etc.
  2. Evita sobrecargas, solicitando a tus compañeros que te ayuden en las movilizaciones.
  3. Fomenta la autonomía de los pacientes, para que no tengas que hacer tú toda la fuerza. Evitarás lesiones y los pacientes mejorarán su autoestima. Además el ejercicio siempre les vendrá bien.
  4. Siempre debes doblar las rodillas al movilizar a un paciente, manteniendo la espalda recta.
  5. Debes aproximarte lo más posible al paciente a la hora de movilizarlo.
  6. Aprovéchate del peso de tu cuerpo al realizar las movilizaciones. Usar tu cuerpo como contrapeso te ayudará a hacer menos esfuerzo. Comprobarás que los auxiliares de enfermería con más experiencia son capaces de manejar a pacientes muy pesados sin que apenas se note que se están esforzando.
  7. Mantén los pies separados. Así crearás una base de apoyo más estable, y te resultará más difícil desequilibrarte.
  8. Ayúdate con los elementos externos que estén a tu alcance, como pueda ser el cabecero de la cama o las barandillas laterales.
  9. Sube o baja la cama de manera que esté más o menos a la altura de tus caderas.
  10. Haz los agarres preferiblemente utilizando las palmas de las manos para evitar tener que hacer mucha fuerza con los dedos.

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Movilización en cama – Giro lateral hacia la izquierda (una auxiliar)

  1. Nos aproximaremos a la cama, situándonos al lado del paciente, en su costado izquierdo.
  2. Flexionaremos la rodilla del paciente más alejada de nosotros, que en este caso es la derecha.
  3. Colocaremos los brazos del paciente cruzados sobre su pecho.
  4. Situaremos nuestro brazo izquierdo a la altura de su rodilla derecha, y nuestro brazo derecho sobre su escápula derecha.
  5. Colocaremos nuestro pie derecho un poco adelantado con respecto a nuestro pie izquierdo.
  6. Tiraremos hacia nosotros, movilizando al paciente hacia la izquierda, mientras desplazamos nuestro cuerpo hacia atrás.

Mover al paciente hacia el cabecero de la cama ( dos auxiliares )

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Opción 1

  • Se sitúa cada auxiliar a un lado de la cama.
  • Doblamos las rodillas del paciente con las plantas de los pies apoyadas en la cama.
  • Se coloca uno de nuestros pies en dirección al cabezal.
  • Apoyamos la pierna contraria encima de la cama.
  • Los dos auxiliares cruzan una de sus manos por debajo de los omóplatos del paciente.
  • Con las manos que les quedan libres se agarran al cabecero.
  • Los dos hacen tracción hacia el cabecero, desplazando al paciente hacia arriba, cuidando de no golpearle la cabeza.

Opción 2

  • Se colocan los auxiliares a ambos lados de la cama.
  • Cruzan los brazos por debajo de los omóplatos del paciente.
  • El paciente tiene las plantas de los pies apoyadas, y las rodillas flexionadas.
  • Las dos auxiliares sitúan sus manos libres en la parte posterior de los muslos del paciente.
  • Ambas auxiliares mantienen las piernas separadas y un pie orientado hacia el cabecero.
  • Ahora efectúan una cinta lateral con lo que desplazan el peso de un pie al otro, impulsando al paciente hacia arriba.

Opción 3

  • Cada auxiliar se pone a un lado de la cama.
  • El paciente doblará las rodillas, con los pies apoyados en la superficie de la cama.
  • Previamente se habrá colocado una entremetida, o sábana doblada, que abarque la cintura pélvica y zona escapular del paciente.
  • Se enrollarán los extremos de entremetida, para poder agarrarla con ambas manos firmemente.
  • Se le pedirá al paciente que ayude un poco empujando cuando contemos hasta tres.
  • Empujaremos hacia arriba realizando una cinta lateral, con las piernas separadas y uno de nuestros pies señalando hacia el cabecero.

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  • Nos aproximamos a la cama, colocando los brazos del paciente cruzados sobre el pecho y los pies cruzados uno sobre el otro, a la altura de los tobillos. De esa forma conseguimos una posición de seguridad del paciente.
  • Ahora colocamos uno de nuestros brazos por debajo de sus omóplatos, y el otro a la altura de sus rodillas.
  • Pivotamos con nuestros pies y sacamos las piernas del paciente hasta colocarlo sentado en la cama, al empujar con los dos brazos.
  • Podemos ayudarnos subiendo el cabecero de la cama, si es articulada. Así tendremos que hace menos fuerza.
  • Cuando el paciente tiene mucha envergadura podemos utilizar una sábana, rodeando al paciente en zigzag,
  • Basculamos nuestro cuerpo hacia atrás y tiramos de los extremos de la sábana con nuestras manos.

 

Transferencia cama – sillón

  1. Nos colocaremos enfrente del paciente.
  2. Hemos de asegurarnos de que las plantas de los pies del paciente estén en contacto con el suelo.
  3. Situamos sus brazos en nuestra cintura, evitando que se agarre con sus manos de nuestro cuello.
  4. Bloqueamos con nuestros pies la pierna del lado hacia el que se dirigirá el giro.
  5. Flexionamos ahora nuestras rodillas.
  6. Sujetamos por detrás del paciente, a la altura de sus escápulas.
  7. Basculamos nuestro peso hacia atrás, haciendo que el paciente se incorpore.
  8. Efectuamos el giro hacia el sillón, soltando al paciente en el sillón con suavidad.

 

Transferencia silla – silla  (dos auxiliares)

  1. Las dos auxiliares se sitúan a ambos lados del paciente.
  2. Pasan una toalla por debajo de los muslos del paciente.
  3. Flexionan el tronco del paciente hacia delante.
  4. De esa forma formarán un bloque compacto y uniforme las tres personas.
  5. Las auxiliares agarran la toalla con una mano, y la otra la sitúan en el lado más alejado de la cadera del paciente.
  6. Se sincroniza el movimiento de las dos auxiliares, levantando al paciente y desplazándolo hasta la silla de destino.

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Reposicionamiento

  1. Nos situamos por detrás del paciente, que está sentado en una silla de ruedas, por ejemplo.
  2. Colocamos sus brazos cruzados sobre su vientre.
  3. Pasamos nuestros brazos por debajo se sus axilas agarrando fuerte sus brazos.
  4. Flexionamos la espalda del paciente hacia delante.
  5. Desplazamos el cuerpo del paciente hacia nosotros, mientras basculamos nuestro cuerpo para aprovechar nuestro propio peso.

En la maniobra de reposicionamiento anterior hemos recolocado a un paciente que se había escurrido hacia abajo, y queríamos hacerle volver a una posición más erguida. En la siguiente maniobra nuestro paciente se ha descolocado todavía unos grados más, y estaba prácticamente acostado en la silla de ruedas o el sillón.

  1. Colocaremos los pies del paciente en una posición de 90 grados.
  2. Bloquearemos sus pies apoyando nuestra rodilla sobre la suya.
  3. Una vez tengamos sus pies bloqueados, flexionaremos el tronco del paciente hacia delante, sujetándolo de las escápulas.
  4. Basculamos nuestro cuerpo para ayudarnos a levantarlo con nuestro propio peso.
  5. Aprovechando el movimiento basculante reposicionaremos al paciente empujándolo hacia el fondo de la silla.

 

Caídas

  1. Esta maniobra sólo se llevará a cabo cuando esté asegurado el estado físico del paciente.
  2. Indicaremos al paciente que vamos a proceder a levantarle del suelo, solicitando su colaboración y evitando que se asuste.
  3. Antes de nada, valoraremos el empleo de una ayuda mecánica, si disponemos de ella.
  4. Si no disponemos de ayuda técnica deberemos levantar al paciente entre un mínimo de dos personas.
  5. Cada uno de los auxiliares se colocará a un lado del paciente, flexionando el tronco de este y bloqueando sus pies.
  6. Se agarrará al paciente desde la escápula y cadera del mismo lado.
  7. Las auxiliares desplazarán lateralmente el peso del cuerpo, levantando al paciente en bloque.
  8. En caso de que estemos deambulando con un paciente y se caiga, debemos acompañarle suavemente en la caída, para evitar que se produzca un impacto contra el suelo o algún objeto.

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Ayudas técnicas

La movilización de los pacientes puede facilitarse con el empleo de ayudas técnicas. Estas ayudas deberán ajustarse a las características del paciente y la necesidad de movilización concreta que persigamos en cada momento.

Es necesario conocer perfectamente las instrucciones de las ayudas, para sacarles el máximo rendimiento y evitar un mal uso, que podría derivar en un accidente u otro perjuicio para el paciente.

Del mismo modo, los profesionales que utilicen con frecuencia estas ayudas conocerán las medidas adecuadas para llevar a cabo el mantenimiento y almacenaje de las mismas, para preservar su buen estado y operatividad.

Ejemplos de ayudas técnicas:

  • grúa de elevación.
  • grúa de bipedestación.
  • tabla de transferencia.
  • transfer.
  • cinturón con cintas.
  • sábana deslizante.
  • disco de giro.

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Siempre es recomendable mantenerse en forma y cuidar nuestro estado físico. Además, hay que acostumbrarse a realizar estiramientos de manera habitual, y siempre que tengamos que realizar una actividad que requiera un esfuerzo físico importante. Esto nos mantendrá alejados de las lesiones.

Cómo vestir y desvestir a un paciente encamado

Cambiar la bata de un enfermo encamado

Vestir o desvestir a un paciente que se encuentra encamado es una de las situaciones en las que una Auxiliar de Enfermería va a encontrarse todos los días, si trabaja en la planta de un hospital o en una residencia de ancianos, por citar dos ejemplos muy habituales.

En caso de que la Auxiliar no cuente con la ayuda de otra compañera, deberá utilizar las barandillas de seguridad de la cama, para impedir que el paciente pueda caerse al suelo durante la movilización.

Lo primero será colocar al paciente en posición de decúbito lateral. Recordemos que nuestra intención es retirarle la bata sucia y ponerle posteriormente una bata límpia.

decúbito lateral

  • Subiremos la bata, pasándola por el hombro.
  • Elevaremos un poco el brazo que no está apoyado, flexionándolo.
  • Pasaremos el codo, para extraer la bata.
  • Una vez hemos quitado la bata, introduciremos la manga de la bata limpia, mientras el paciente sigue en esa posición.
  • En caso de que el paciente sea portador de un suero siempre desvestiremos primero el brazo que esté libre.
  • Ahora colocaremos al paciente en decúbito supino y nos situaremos al otro lado de la cama.
  • Hemos de recordar subir la barandilla del lado donde nos encontremos.
  • Volveremos a girar al paciente, colocándolo de nuevo en decúbito lateral.
  • Descolgaremos el suero del palo de gotero o de donde se encuentre colgado.
  • Pasaremos el suero a través de la manga de la bata sucia.
  • Es recomendable cerrar la rueda que regula el goteo previamente, durante los segundos que dure esta última operación.
  • Volveremos a abrir la rueda inmediatamente, en el momento en el que el suero se encuentre colgado de nuevo.
  • Es muy importante hacer todos los movimientos con suavidad, para no estirar sin darnos cuenta del sistema del suero y que la vía pueda perderse. Es una incidencia que se produce con demasiada frecuencia, debido a que se se va con prisas, o no se está vigilando atentamente que el sistema no esté tirante en ningún momento, porque la aguja o el catéter podría salirse por ese motivo.
  • Seguidamente, pasaremos el suero a través de la manga de la bata límpia que está todavía por colocar, subiendo la manga hasta el hombro.
  • Nos aseguraremos de abrochar la bata al paciente, para que quede bien sujeta.
  • Volveremos a colocar al paciente en decúbito supino.
  • Estiraremos las sábanas para que quede la cama bien hecha, sin arrugas.
  • Dejaremos ambas barandillas subidas.
  • Comprobaremos que el paciente se encuentre bien y que el suero gotee al ritmo adecuado. En caso de que haya dejado de gotear avisaremos inmediatamente a la enfermera, para que lo revise.
  • Hay que recordar que todas la movilizaciones de pacientes deben realizarse con guantes.

 

 

Dónde y cómo comprar una farmacia

La compra de una farmacia es una decisión importante, que debe meditarse concienzudamente, ya que hay varios aspectos clave que deben ser evaluados por el farmacéutico que se plantea dicha compra.

Entre los más importante destacaríamos tres:

  •  La situación financiera y patrimonial del comprador.
  •  La experiencia previa del comprador en el sector farmacéutico.
  •  La situación personal y familiar del comprador.

Lógicamente, si el farmacéutico cuenta con una experiencia previa, el escenario es muy diferente al caso en el que el comprador no posee experiencia en la dirección y gestión de un despacho de farmacia.

No obstante, la experiencia que acumule el potencial comprador de una farmacia no constituye un seguro de infalibilidad a la hora de tomar la decisión de compra. Existen multitud de factores y cuestiones que deben ser valorados y sopesados para acertar y no cometer errores que comprometan su patrimonio.

Las estadísticas muestran que, la franja de edad predominante entre los farmacéuticos que se interesan por la adquisición de una farmacia, oscila entre los 30 y los 50 años.  Esto implica que, dentro de esta población, encontraremos personas que atesoran una gran experiencia en el sector, frente a otras que carecen casi por completo de ella.

Dentro del grupo de los experimentados, es posible encontrar profesionales farmacéuticos que ya han dirigido una farmacia con anterioridad, lo cual, como hemos dicho anteriormente, no les protege al 100% de tomar decisiones equivocadas al firmar el contrato de compra del establecimiento.

cómo comprar una farmacia

En primer lugar, hay que tener un profundo conocimiento de la situación legal del sector, totalmente actualizado y refrendado por profesionales del derecho especializados en esta temática.

Y, cómo no, se precisa que el titular de una farmacia tenga dotes de gestión y negociación, sin los cuales no será posible llevar el negocio a buen término.

Comprar una farmacia requiere una metodología razonada y fundamentada, que sólo pueden ofrecer los especialistas que se dedican en exclusividad a asesorar a los potenciales compradores, como por ejemplo la empresa Arras Farma, que ha sabido ganarse una reputación como referente a la hora de comprar farmacia en Barcelona.

La paulatina salida de la situación económica en la que nos encontrábamos, ha propiciado el creciente interés de muchos profesionales que sueñan con establecerse y hacer crecer su negocio adquiriendo una farmacia que esté a la venta.

No obstante, no todos los interesados disponen de los suficientes recursos económicos para afrontar esta aventura, por lo que se hace imprescindible recurrir a la financiación externa. Y dicha financiación, por regla general, tendrá que ser solicitada a una entidad financiera.

El problema aparecerá cuando el banco donde vamos a pedir el préstamo revise meticulosamente todos los aspectos de nuestra petición. La experiencia de épocas muy recientes en las que se ofrecía financiación casi de manera automática no volverá a repetirse.

Esto implica que, a la hora de acudir a la entidad bancaria a solicitar financiación, deberemos haber hecho los deberes y presentar una propuesta coherente, realista y bien fundamentada. Por ello, nuestra mejor aliada para que nos concedan el dinero será una asesoría farmacéutica especializada en la compraventa de farmacias.

Además, este asesoramiento nos servirá para determinar qué enfoque comercial queremos darle a nuestro negocio, pues son variados y muy diferentes unos de otros. Desde una perspectiva objetiva, y atendiendo a nuestras peculiaridades personales y nuestra situación familiar, nos aconsejarán para tomar la mejor decisión posible.

La ubicación física del negocio determinará el tipo de clientela que tendremos, y condicionará nuestras actividades comerciales . Hay que tener la cabeza fría y no dejarse llevar por las prisas o las corazonadas. Como en el inicio de cualquier empresa o negocio, es imprescindible hacer un estudio meditado antes de tomar ninguna decisión que pueda comprometer nuestro futuro.

 

Cómo desplazar a un paciente hacia el cabecero de la cama

Es habitual en la práctica diaria encontrarnos con un paciente que ha ido deslizándose hacia abajo de la cama. Resulta frecuente verlo en pacientes que hemos acomodado en la posición de Fowler.

Para volver a situarlos en la posición original, primero deberemos distinguir entre dos casos muy distintos: si el paciente colabora, o si no lo hace.

Si el paciente no colabora

En este caso será necesaria la intervención de dos auxiliares.

Emplearemos dos técnicas diferentes:

  1. movilización del paciente hacia la parte superior de la cama CON ayuda de una entremetida.
  2. movilización del paciente hacia la parte superior de la cama SIN ayuda de una entremetida.

Con entremetida

  • pondremos al paciente de lado. Una de las auxiliares lo sujetará para que se mantenga en decúbito lateral.
  • la segunda auxiliar pasará la entremetida por debajo de la espalda del paciente, desde los muslos hasta la zona de la cabeza.
  • ahora situaremos al paciente en decúbito lateral opuesto, de forma que la auxiliar que había situado la entremetida por debajo del paciente será la que ahora sujetará al paciente, mientras la segunda auxiliar estirará la entremetida hacia ella.
  • colocaremos al paciente en decúbito supino. Ahora el paciente se encontrará acostado encima de la entremetida.
  • en este momento las dos auxiliares cogerán con fuerza los extremos de la entremetida y desplazarán hacia arriba al paciente, hasta situar su cabeza en la zona de la almohada, que previamente habremos retirado.
  • una vez situado el paciente en su nueva posición, le colocaremos la almohada. Previamente habremos retirado la entremetida, enrollándola desde un lateral de la cama y sacándola por la opuesta, ladeando al paciente como se había hecho en un principio.
  • en ocasiones es interesante mantener la entremetida en esta posición, para facilitar la maniobra en otro momento. Algunas auxiliares ya colocan la entremetida en el momento de cambiar las sábanas, para que luego resulte más sencillo movilizar al paciente.

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Sin entremetida

  • Para evitar rozamientos y facilitar la maniobra, doblaremos las rodillas del paciente en decúbito supino, de manera que se encuentre apoyando las plantas de los pies sobre la cama.
  • Cada una de las dos auxiliares pasará uno de sus brazos por debajo de la cadera del paciente, y el otro por detrás de los hombros, sujetando el cuello. La almohada la colocaremos en posición vertical, para evitar que el paciente se golpée con el cabecero de la cama o la pared en caso de que hagamos la maniobra con demasiada potencia. Lamentablemente, es una circunstancia que ocurre con mucha frecuencia por emplear demasiada intensidad en la maniobra o cuando los pacientes tienen un peso más ligero del que aparentan.
  • Ambas auxiliares deben acordar una señal en el momento de desplazar al paciente hacia arriba, para evitar que el impulso se ejecute a destiempo, anticipándose una de las dos, ya que se puede lesionar al paciente con facilidad al hacer la maniobra sólo desde un lado.

cómo movilizar a un paciente

Si el paciente colabora

  • La maniobra se simplifica, ya que sólo es necesaria la presencia de una auxiliar:
  • Colocaremos al paciente en decúbito supino, con la cama horizontal si no hay contraindicación que lo desaconseje y le pediremos que ponga las plantas de los pies apoyadas sobre la cama, con las rodillas flexionadas.
  • Si fuera posible, pediremos al paciente que coloque una de las manos, la más alejada de nosotros, sobre el cabecero, agarrándose para ayudar en el desplazamiento hacia arriba. Previamente habremos colocado la almohada en posición vertical, a modo de paragolpes.
  • Pasaremos uno de nuestros brazos por detrás de su hombro, sujetándole el cuello, o el hombro más alejado de nosotros. El otro brazo lo pasaremos hacia su otro hombro por debajo de la axila del paciente que esté más cercana a nosotros. El paciente, a su vez, debe agarrarse de nuestro hombro, pasando su brazo por debajo de nuestra axila.
  • Es muy importante realizar la maniobra con la espalda nuestra recta, para evitar lesionarnos. Nuestras piernas deben estar semiflexionadas. El pie de atrás deberá estar situado en dirección a la cama, mientras que el pie más cercano al cabecero deberá situarse en dirección al movimiento, ya que al efectuar la maniobra bascularemos para desplazar la fuerza desde nuestra pierna de atrás a la situada más arriba.
  • Habremos acordado una señal con el paciente para realizar la maniobra, por ejemplo «a la de tres». En el momento convenido el paciente levantará la cadera empujando con las plantas de los pies hacia arriba, ayudándose de los brazos, uno de los cuales puede estar agarrado a nuestro hombro o ambos al cabecero.  Nosotros empujaremos su cuerpo hacia arriba, cuidando de que su cabeza esté convenientemente protegida frente a un exceso de impulso.

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Una vez efectuada la maniobra nos aseguraremos de que el paciente se encuentre bien colocado en la cama, con la ropa estirada sin formarse arrugas. Le preguntaremos si se encuentra cómodo y si necesita algo en lo que le podamos ayudar. Posteriormente, se registrará el cambio efectuado, anotando la hora en que se realizó y documentando cualquier incidencias que haya podido producirse durante la movilización.

Probióticos

Los probióticos son microorganismos vivos que viven en el intestino y mejoran la salud general del organismo. También vienen en los alimentos y cumplen funciones muy importantes dentro del cuerpo humano, ya que verdaderamente sin ellos no se podría llevar un ritmo de vida normal. En general, los probióticos son más comunes de lo que mucha gente puede llegar a creer, pero si aún no conoces sobre estos beneficiosos microorganismos, aquí te hablaremos todo sobre ellos.

¿Qué son los Probióticos?

Los probióticos son microorganismos vivos (bacterias y levaduras) beneficiosos que residen en el intestino y mejoran la salud general del organismo, como fortalecer el sistema inmunológico y facilitar la digestión y la absorción de nutrientes.

Ciertamente, se entiende como bacterias a una serie de microorganismos que causan enfermedades, pero en este caso, los probióticos se consideran “buenos” o “saludables”, puesto que ayudan a mantener la microbiótica saludable. Estudios indican que estas bacterias ayudan a mantener un sistema digestivo saludable al limitar el crecimiento de bacterias “malas” cuando la flora intestinal no está en equilibrio. Estas bacterias “malas” no ayudan al sistema inmune y dejan al organismo susceptible a enfermedades. Por lo tanto,  los probióticos actúan sobre ellas y las erradican.

Tipos de Probióticos

Las especies de los grupos de Bifidocaterium, Lactobacillus y Saccharomyces, son las más comunes, sin embargo, unas de las bacterias más beneficiosas y conocidas son las pertenecientes a las Lasctobacillus Acidophilus, las cuales son utilizadas como unos suplementos probióticos, aunque también existen otras especies recomendables de probióticos: Lactobacillus casei, L.sakei, Lactobacillus LB, L.bulgaricus, L.gasseri, L.plantarum, L.reuteri, Bifidobacterium, Lactobacillus GG y S.thermophilus.

¿Cómo actúan los Probióticos?

Los probióticos:

  1. Contribuyen a restaurar la microbiótica.
  2. Estimulan el sistema inmune.
  3. Actúan en diversos órganos, como pulmones, sistema digestivo y urinario.
  4. Producen sustancias antimicrobianas contra organismos patógenos.
  5. Inhiben toxinas bacterianas y evitan infecciones, ya que compiten con diversos microorganismos patógenos en el intestino.

Propiedades de los Probióticos

  1. Mejoran el estado de ánimo, ya que ayudan a la salud gastrointestinal, por lo que son elementos indispensables en nuestra salud y bienestar en general.
  2. Restauran el tracto Intestinal, debido a que actúan como agentes restauradores del equilibrio no amigable, patógenos del intestino tales como la bacteria Candida o E. coli.
  3. Evitan enfermedades causadas por un crecimiento excesivo de la bacteria Candida albicans, la cual trae consigo una serie de problemas, tales como molestias digestivas, dolores de cabeza, letargo, irritabilidad, y candidiasis.

qué son los probióticos

Beneficios de los Probióticos

  • Combaten y previenen enfermedades intestinales, como síndrome del intestino irritable, colitis e inflamación intestinal.
  • Lidian con el cáncer, la candidiasis, las hemorroides y la infección urinaria.
  • Combaten el estreñimiento y la diarrea y regulan el tránsito intestinal.
  • Mejoran la digestión y erradican la acidez.
  • Fortalecen el sistema inmunológico gracias al aumento de macrófagos.
  • Aumentan la absorción de vitaminas B, calcio y hierro.
  • Previenen posibles alergias e intolerancias alimentarias.
  • Previenen la obesidad, el colesterol alto y la hipertensión.
  • Impiden la proliferación de bacterias patógenas en el intestino.
  • Ayudan a digerir la lactosa.

La flora intestinal que es sana y rica en probióticos se forma desde el momento del nacimiento, sobre todo cuando el nacimiento ocurre gracias a un parto eutócico (normal) y cuando el bebé es alimentado exclusivamente con leche materna durante sus primeros 6 meses de vida.

Efectos de los diversos Probióticos en algunas enfermedades

  • En el tratamiento y la prevención de diarreas, los microorganismos pertenecientes a los grupos de Saccharomyces boulardii, Lactobacillus reuteri y Lactobacillus rhamnosus GG, reducen las diarreas agudas, más que todo sin son por causas virales.
  • En la Helicobacter pylori, las diferentes cepas de lactobacilos y bifidobacterias aumentan la erradicación de la infección por Helicobacter pylori, relacionada con el desarrollo de úlceras gástricas y cáncer.
  • En el síndrome de intestino irritable, la L Plantarum 299v y la L reuteri mejoran los síntomas de dolor que esta patología produce.
  • En las infecciones respiratorias altas, los lactobacilos y las bifidobacterias reducen los síntomas de esta enfermedad.
  • En los cólicos del lactante, la L reuteri previene y disminuye los cólicos del lactante en los tres primeros meses de vida.

Alimentos Probióticos

Se recomienda consumir al menos 1 alimento fuente de probióticos por día par así mantener la flora intestinal saludable.

Los alimentos ricos en probióticos son:

  • Leche fermentada: Es un producto especial que contiene Lactobacillus agregados por la industria. En este caso, el Yakult es el más famoso.
  • Yogur natural: Es una de las mejores fuentes de probióticos del mercado. Existen yogures de sabores que además de mantener las bacterias beneficiosas vivas, son deliciosos.
  • Kombucha: Bebida fermentada a partir de del té negro que trae una gran fuente de probióticos.
  • Kéfir: Producto fermentado con levadura y bacterias, que posee una cantidad elevada de probióticos.
  • Productos a base de soya, legumbres y hortalizas: como Miso, Natto, Kimchi, tienen cultivos beneficiosos para la flora intestinal.

Suplementos Probióticos

Los probióticos pueden ser consumidos en cápsulas, líquidos o sobres, y deben diluirse en agua para ser consumidos.

Algunos son:

  • El Lacteol Fort.
  • El Liolactil.
  • El Lactipan Pediátrico.
  • El Vavig.
  • El Floraplus Eptavis.
  • El Glutapak R.
  • El Microbiot.
  • El Pro-T-Flor.

Estos suplementos son fáciles de encontrar en las farmacias y tiendas de productos nutricionales. A propósito, actualmente es bastante sencillo encontrar cursos de nutrición, incluso gratuitos haciendo una búsqueda en Internet.

Efectos secundarios de los Probióticos

Los efectos secundarios se pueden observar más que todo en personas con patologías ya establecidas, y dichos efectos pueden ser gases e hinchazón leves y temporales, o pueden sufrir de reacciones alérgicas a los probióticos o a los ingredientes propios del alimento o el suplemento.

En conclusión, los probióticos son microorganismos “buenos” o “saludables” no se han demostrado ser perjudiciales para las personas aparentemente sanas, no obstante, las personas que tienen un sistema inmunológico débil o que estén muy enfermas deben tener suma cautela al ingerir productos con probióticos.

Para cerrar, siempre será necesario acudir al médico de cabecera antes de empezar a tomar probióticos regularmente, pues él sabrá si un suplemento con probióticos afectará cualquier afección ya establecida o es altamente beneficiosa para el tratamiento.

Pruebas de acceso a formación de Grado Medio

Las pruebas de acceso son organizadas por cada Comunidad Autónoma y, en caso de superarla, el participante podrá estudiar cualquier ciclo formativo de grado medio en todo el territorio nacional.

Requisitos

• Tener como mínimo 17 años o cumplirlos en el año de realización de la prueba.

¿En qué consiste la prueba?

• Las pruebas de acceso son las mismas para acceder a todos los ciclos formativos de grado medio.

• El currículo de referencia para la organización de la prueba se centrará en las competencias básicas de la Educación Secundaria Obligatoria que permitan cursar con éxito los ciclos de formación
profesional de grado medio y se organizará en torno a los siguientes ámbitos: ámbito de comunicación, ámbito social y ámbito científico-tecnológico.

• Las Administraciones educativas determinarán los centros que podrán impartir cursos de preparación de las pruebas para el acceso a los ciclos formativos de grado medio.

• En un mismo curso escolar un participante no podrá concurrir a las pruebas de acceso en más de una Comunidad Autónoma.

• La superación de la prueba completa de acceso a ciclos formativos de grado medio tendrá validez en todo el territorio nacional.

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Exención parcial de la prueba

Corresponde a las Administraciones educativas regular la exención de las partes de las pruebas, ya que cada Comunidad Autónoma tiene una normativa propia al respecto, por lo que la persona interesada debe acudir a la Administración de su interés, o bien puede consultar la página web correspondiente, ya que pueden estar publicados los exámenes de convocatorias anteriores y la regulación normativa de las citadas convocatorias. De ese modo podrá tener una referencia sobre los requisitos y todas las exenciones.

  • Podrá quedar exento de la parte científico-técnica de la prueba de acceso aquella persona que acredite una experiencia laboral equivalente a un año en el campo profesional de los estudios a los que se desea acceder.
  • Además, las Administraciones educativas pueden regular la posible exención de la parte científico-técnica de la prueba de acceso a aquellas personas que acrediten una experiencia laboral equivalente a un año en el campo profesional de los estudios a los que se desea acceder.
  • La exención de alguna parte de la prueba a quienes hayan superado un Programa de Cualificación Profesional Inicial (PCPI) o tengan un Certificado de Profesionalidad de un nivel
    determinado relacionado con el ciclo que quieran realizar u otros supuestos que considere, recogidos en la convocatoria elaborada por cada Administración en cada curso académico.
  • En caso de tener aprobada la prueba de acceso a ciclos formativos de grado superior, o la prueba de acceso a la Universidad para mayores de 25, no tiene que presentarse a ninguna de las partes de la prueba, pero debe consultar en la Administración correspondiente el procedimiento a seguir, previo a realizar la solicitud de inscripción en un ciclo formativo.
  • A todos los efectos, deberá dirigirse a la Comunidad Autónoma de su interés, conforme al procedimiento establecido, aportando todos los documentos acreditativos de su formación previa, para que puedan ser valorados.

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¿Cómo se pueden preparar las pruebas de acceso?

Están organizadas por cada una de las Administraciones Autonómicas, por lo que para informarse sobre ellas, debe dirigirse a la Consejería de Educación, o Delegación de la misma en la provincia de la Comunidad que corresponda. Las Comunidades Autónomas, en función de sus competencias en materia educativa, organizan y gestionan las pruebas , por lo que todas las consultas relativas a las mismas han de dirigirse a la Consejería de Educación de cada una de ellas.

Pruebas para la obtención directa del título de Formación Profesional (Pruebas Libres).

Estas pruebas se ofrecen como una vía alternativa para obtener las titulaciones de Técnico o Técnico Superior sin necesidad de cursar las enseñanzas de Ciclos Formativos de grado medio y grado superior, de forma presencial o a distancia.

Las pruebas para la obtención directa de los títulos de Formación Profesional (pruebas libres) son competencia de cada Comunidad Autónoma, que es quien organiza y gestiona las mismas, así como la que decide qué títulos pueden obtenerse por este sistema. Hay que tener presente que no todos los títulos se convocan cada curso académico por esta modalidad. Como toda la oferta de FP, es cada Comunidad quien decide qué títulos, cuándo y dónde se hacen cada convocatoria.

Están destinadas a personas que ya tienen una importante formación en un determinado campo profesional pero no disponen del título de Formación Profesional y que son capaces de planificar su estudio de manera individual sin necesidad de apoyo, presentándose a una única prueba (teórica y/o práctica) para cada módulo profesional que compone un ciclo formativo. Cada título convocado organizará pruebas teóricas y/o prácticas para cada módulo profesional que compone un ciclo formativo.

La evaluación se realiza por cada módulo profesional y, una vez superados todos los módulos profesionales, deberá realizar el módulo de Formación en Centros de Trabajo.
Los Títulos que se obtienen al superar la prueba completa tienen carácter oficial y la misma validez académica y profesional en todo el territorio nacional. Sin embargo, al convivir las ofertas formativas de varias Administraciones, los currículos pueden variar en función de cada Comunidad Autónoma o del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Por ello, aquellas personas que se matriculen en las pruebas convocadas por Administraciones educativas diferentes, en función al curso académico o a la titulación convocada, deberán tener en cuenta que el plan de formación en cada Comunidad puede no ser idéntico, por lo que previamente se recomienda analizar los módulos profesionales de los currículos de los títulos convocados en la Administración educativa de su interés.

Hay que tener presente que, aunque una de las ventajas de las pruebas es que se realizan con una total autonomía y flexibilidad en el aprendizaje, las pruebas teóricas y prácticas son elaboradas por profesores de las enseñanzas de FP en modalidad presencial o a distancia, por lo que la superación de estos módulos requerirá de un trabajo y esfuerzo similar. Por tanto, se debe valorar el número de módulos que el participante podrá asumir en la matrícula de cada curso académico, así como su carga horaria y su posible grado de dificultad, ya que la matrícula podrá realizarse por módulos profesionales o por ciclo formativo completo.

Las Administraciones educativas determinarán los centros que podrán impartir cursos de preparación de las pruebas.

Requisitos

Para presentarse a las pruebas de obtención directa de un título, se necesita:
• Tener dieciocho años para el título de Técnico.
• Tener veinte años para el título de Técnico Superior (diecinueve años para quienes estén en posesión del título de Técnico).

Grado Medio

• Estar en posesión del título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria o de un nivel académico superior.
• Estar en posesión de un Título Profesional Básico (Formación Profesional Básica).
• Estar en posesión de un título de Técnico o de Técnico Auxiliar o equivalente a efectos académicos.
• Haber superado el segundo curso del Bachillerato Unificado y Polivalente (BUP).
• Haber superado la prueba de acceso a ciclos formativos de grado medio (se requerirá tener, al menos, diecisiete años, cumplidos en el año de realización de la prueba).
• Haber superado la prueba de acceso a la Universidad para mayores de 25 años.

Grado Superior

• Estar en posesión del Título de Bachiller, o de un certificado acreditativo de haber superado todas las materias del Bachillerato.
• Haber superado el segundo curso de cualquier modalidad de Bachillerato experimental.
• Estar en posesión de un Título de Técnico (Formación Profesional de Grado Medio)*.
*Siempre que la demanda de plazas en ciclos formativos de grado superior supere la oferta, las Administraciones educativas podrán establecer procedimientos de admisión al centro docente, de acuerdo con las condiciones que el Gobierno determine reglamentariamente.
• Estar en posesión de un Título de Técnico Superior, Técnico Especialista o equivalente a efectos académicos.
• Haber superado el Curso de Orientación Universitaria (COU).
• Estar en posesión de cualquier Titulación Universitaria o equivalente.
• Haber superado la prueba de acceso a ciclos formativos de grado superior (se requiere tener al menos 19 años en el año que se realiza la prueba o 18 para quienes poseen el título de Técnico).
• Haber superado la prueba de acceso a la Universidad para mayores de 25 años

¿Cuándo se realizan?

Las pruebas pueden convocarse una vez cada curso académico, y su convocatoria depende de cada Comunidad Autónoma. En cada convocatoria se determinan los centros docentes públicos designados para la realización de estas pruebas, el periodo de matriculación y las fechas de realización.
Hay que tener en cuenta que no todos los títulos se convocan cada curso académico por esta modalidad. Como toda la oferta de Formación Profesional, es cada Comunidad quien decide qué títulos, cuándo y dónde se hacen cada convocatoria

Cada título convocado organizará pruebas teóricas y/o prácticas para cada módulo profesional que compone un ciclo formativo. La evaluación se realiza por cada módulo profesional y, una vez superados todos los módulos profesionales, se deberá realizar el módulo de Formación en Centros de Trabajo.

Registro Estatal de Centros Docentes no Universitarios

Ahora mismo, en España hay más de 500 centros que imparten las enseñanzas de Cuidados Auxiliares de Enfermería, donde puedes consultar directamente para recibir información actualizada.

-Adaptado de un texto del sindicato SAE

Como cambiar el pañal a un enfermo

Vamos a describir los pasos necesarios para realizar un cambio de pañal cuando la persona está acostada. Antes de nada preparamos todo el material necesario,  para evitar dejar sola a la persona a la que vamos a cambiar el pañal.

¿Qué material necesitaremos?

  • guantes
  • bolsa de basura
  • pañal límpio
  • útiles de aseo:
  • palangana
  • toalla
  • esponjas desechables
  • loción hidratante

Comenzaremos informando de lo que vamos a hacer, buscando que la persona esté con el ánimo de facilitar el cambio de pañal y colabore en todo lo posible en su cuidado.  Una vez destapado y colocado en decúbito supino le quitamos el pañal usado, despegando los elásticos y bajando la parte que le quedaba en el abdomen hasta dejarla enrollada en la entrepierna.

Movilizamos a la persona, colocándola en decúbito lateral. Una vez colocada de lado realizaremos el aseo de la zona si fuera necesario, para después colocar el pañal limpio. Abrimos el pañal y lo situamos debajo de la cadera, colocando la parte posterior a la altura de la cintura. Para facilitar la colocación doblamos la parte lateral del pañal que queda sobre la cama sobre sí misma de forma que la zona de la pegatina quede en la parte superior.

Giramos a la persona para colocarla boca arriba sacando el pañal sucio y ajustando el limpio. Estiramos la zona lateral del pañal con cuidado y ajustamos los elásticos a la entrepierna. Despegamos los adhesivos de la parte lateral y los pegamos sobre la parte anterior, ajustándolos a la cintura.

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Para finalizar nos quitamos los guantes y acomodamos a la persona, dándole las gracias por su ayuda. A continuación recogemos el material empleado.

No olvidemos que para mantener la higiene y dignidad de la persona es conveniente realizar un pequeño aseo cada vez que se hace un cambio de pañal, para limpiar la zona y evitar infecciones. Del mismo modo, es importante observar el estado de la piel y si aparecen alteraciones informar a la enfermera o médico correspondiente.

También es importante observar cualquier cambio en la orina y en las heces para comunicarlo. Y nunca escatimar con los guantes. Es fundamental que siempre estén límpios. Si es necesario cambiarlos en más de una ocasión así lo haremos, para evitar contaminaciones no deseadas, que puede desencadenar problemas de salud.

Tengamos siempre en cuenta que es nuestra obligación preservar la intimidad y privacidad de las personas a las que estamos cuidando. En ocasiones podrá parecer que no se están enterando de nada, pero no siempre es así, y nuestro deber es actuar como nos gustaría que actuaran con nosotros.

Movilizar al paciente de la cama a la silla, y de la silla al inodoro

Para realizar el traslado del paciente de la cama a la silla, de la silla al váter y realizar el camino de vuelta a la ubicación de origen, se colocará la silla lo más cerca posible de la cama y en la dirección del movimiento procederemos a retirar los reposapiés y frenar la silla. Posteriormente adecuaremos la cama a la altura de la silla, colocando la cama en un plano recto.

Ahora cruzaremos la pierna del paciente que queda más alejada de la movilización por encima de la otra y las acercamos al extremo de la cama. La auxiliar sujeta con una mano  la espalda del paciente y con la ayuda de sus rodillas realiza un movimiento sincronizado. Se mantiene unos minutos sujetando al paciente sentado en el borde de la cama para que se acostumbre a la nueva situación y evitar el mareo.

Seguidamente habrá que adecuar la altura de la cama hasta conseguir que los pies del paciente toquen el suelo y colocarles sus zapatillas.  La auxiliar de Enfermería, con su pierna bloqueará la rodilla del paciente más alejada del sentido de la maniobra y colocará el otro pie en la dirección del movimiento.

movilización-de-pacientes

Abrazaremos al paciente y le pediremos que él nos abrace. Realizaremos la maniobra con una rotación y colocando al paciente en la silla. Al finalizar la maniobra se colocarán los pies del paciente encima del reposapiés y se procederá a la recolocación del paciente en la silla si durante la maniobra el paciente ha quedado sentado en una forma inadecuada.  Para realizar esta recolocación en la silla la auxiliar se coloca detrás de la silla.

Seguidamente hay que sujetar al paciente por debajo de las axilas y cruzar los brazos del paciente con un solo movimiento hacia arriba y atrás.  Si hemos realizado correctamente la operación para recolocar bien al paciente en la silla se observará que la espalda del paciente esté recta y apoyada en el respaldo de la silla.

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Para llevar al paciente de la silla al inodoro llevamos al paciente hacia el lavabo con la silla de ruedas, colocamos la silla de ruedas perpendicular a la taza del váter y retiramos los reposapiés. La auxiliar bloqueará la rodilla más lejana al váter y con el otro pie marcará la dirección del movimiento. Realizaremos el movimiento en tres pasos: primero colocar el paciente de pie, seguidamente rotar en dirección a la taza del váter, y por últimotres se le pedirá al paciente que se sujete con su mano en la barandilla de seguridad. Mientras  la auxiliar con una mano sigue sujetando al paciente con la otra le ayuda a bajarse el pantalón del pijama. Por último se le ayudará a sentarse en la taza del váter y se preservará al máximo su intimidad:

Del váter a la silla el profesional asiste al paciente cuando éste toca el timbre, para que vayan a ayudarle. Hay que colocar al paciente en bipedestación mientras que él se sujeta con una mano a la barandilla de seguridad del váter. Si es posible él con la otra mano se limpiará la zona anal y genital, pero si no le es posible hacerlo lo realizará la auxililar, ayudándole a subirse el pantalón del pijama para realizar la misma maniobra que anteriormente,  para poderlo sentar en la silla,  acomodando correctamente al paciente en la silla, y recolocándolo si hace falta.

Colocaremos sus pies encima del soporte correspondiente de la parte inferior de la silla. Ahora, para desplazarlo de la silla a la cama se colocará la silla paralela a la cama,  frenaremos la silla de ruedas y retiraremos el reposapiés. La auxiliar con su pierna bloqueará la rodilla del paciente más alejada del sentido de la maniobra y colocará su otro pie en la dirección del movimiento.

Realizará la maniobra abrazando al paciente y le pedíamos que se siente en el borde de la cama. La auxiliar después de adecuar la altura de la cama a una altura con la que pueda trabajar de manera adecuada, efectuará  un movimiento de rotación estirando al paciente en la cama.  Si es necesario colocará al paciente en la cama realizando un desplazamiento longitudinal en dirección craneal para terminar asegurándose de que no queden arrugas en la sabana. Es importante preservar la intimidad del paciente en todo momento.

Cambios posturales

¿Cómo se hacen los cambios posturales?

La movilización de los pacientes y los cambios posturales son necesarios para evitar las afecciones respiratorias, como por ejemplo los acúmulos de secreciones, las afecciones circulatorias, la tensión baja, o las piernas hinchadas y las afecciones cutáneas que pueden originarse en diferentes partes del cuerpo.

Comenzamos con los cambios posturales: el paciente se encuentra boca arriba y vamos a cambiarle de forma lateral, bien sea izquierda, o bien sea derecha. Cogemos una almohada, se la pegamos a la espalda para que no vuelva a su postura inicial. La otra almohada se mete entre las piernas para proteger las zonas de apoyo. Una vez que lo tenemos en esta posición pasaremos a la posición de boca arriba. Retiramos las almohadas. Estos cambios posturales los podemos realizar cada dos horas, siempre respetando el sueño.

cómo-hacer-cambios-posturales

El siguiente cambio postural que vamos a realizar es semi sentado o sentado. Sujetaremos bien al paciente por la cabeza, colocaremos bien las almohadas para que le sirvan de apoyo, colocaremos una almohada debajo de las piernas para que el apoyo del coxis no sea tan fuerte. Una vez realizado este cambio podemos volver otra vez a la situación inicial boca arriba y le pondremos los pies elevados por si los tuviera demasiado inflamados. Cualquiera de estos cambios posturales los podemos aprovechar por la noche o por el día para cambiarle también el absorbente o pañal.

Hemos colocado la almohada debajo de los pies para que estén elevados y así poder evitar que se recargue. Con esto hemos terminado los cambios posturales y pasaremos a levantarle de la cama a la silla. Para lo cual pondremos una sábana en la silla para que esté más cómodo.

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Vamos a proceder a ponerle de forma lateral, sujetándole las piernas y los brazos se coloca al paciente en el borde de la cama y se le bajan las piernas hacia el suelo. Así quedará sentado, y una vez sentado seguiremos los siguientes pasos:  rodearemos al paciente pasando los brazos por la axila, sujetándole la espalda. Los pies se los dejamos separados y le giraremos dando unos pequeños pasitos para colocarle de espaldas a la silla. Flexionamos las piernas y lentamente le sentamos, colocamos una almohada para que pueda sujetar los hombros y la cabeza .

Ahora arroparemos a nuestro paciente con una manta para que no sienta frío. Así le dejaremos hasta que él se encuentre cómodo o esté cansado. Cuando ya esté cansado procederemos a ponerle de la silla a la cama. Le retiraremos la manta o almohada y nos colocaremos frente a él, cogiéndole por debajo de las axilas e incorporándole hacia arriba haciendo un giro de sus piernas con las nuestras,  apoyándole en el borde de la cama, sujetándole las piernas hacia arriba a la vez que le sujetamos la cabeza. Una vez que está en la cama ya procederemos a centrarle y a colocarle cómodo.

Si se encuentra cómodo así le dejaremos y si no le pondremos de forma lateral para que no tenga tanto apoyo en las zonas más arriesgadas. De esta forma le dejamos protegidos todos los puntos de apoyo que puedan sufrir por la presión. Con esto hemos terminado la forma de levantarlos de la cama a la silla y de la silla a la cama.

Técnico en Emergencias Sanitarias

Los Técnicos en Emergencias Sanitarias son entrenados para prestar atención básica y psicológica a los pacientes mientras se encuentran en un entorno pre-hospitalario. Dentro de su formación académica se enumeran las diferentes actividades sanitarias de tele operación y asistencia sanitaria a un paciente que presenta una emergencia médica, además de que les enseñan a colaborar en el proceso de organización y desarrollo de los planes de emergencia frente a desastres naturales, también aprenden a manejar los dispositivos de riesgos previsibles, sumado a la logística sanitaria en frente de una emergencia individual, colectiva o catástrofe natural imprevista.

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