Tipos de camas hospitalarias

Diferentes tipos de camillas y camas hospitalarias:

En cualquier institución sanitaria, sea pública o privada, encontraremos camas que se utilizan como complemento a la asistencia sanitaria que allí se presta.  Estas camas se dividen en dos tipos: Las camillas y las camas hospitalarias; las cuales a su vez se dividen en subgrupos.

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Con el nombre de “camillas” se denominan todas aquellas camas que tienen las características idóneas para servir de traslado o transporte de los pacientes en el interior del centro sanitario o en ambulancias. Las camillas también se utilizan para la exploración del paciente.

Son esas camas que vemos en el interior de la consulta de la enfermera o el médico. Aquellas en donde nos piden que nos sentemos o recostemos para realizar exploraciones o curas.

Las camas hospitalarias  son todas aquellas que se destinan para el descanso de los pacientes durante el tiempo que deban estar hospitalizados o bajo supervisión médica dentro del centro sanitario.

Las camillas pueden ser de diferentes tipos:

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.- Camillas articuladas: Se caracterizan por su capacidad de ser elevadas respecto al plano de la cama.

Lo normal es que la articulación se ubique a la altura de la cabeza del paciente y que se eleven hasta  90 grados.

Algunas incluyen ruedas pero no todas lo hacen. Serán con las que más comúnmente nos toparemos en los centros de asistencia sanitaria.

.-Camillas rígidas:  No disponen de la capacidad de elevación de la parte superior de la camilla. Pueden llevar ruedas como complemento o no hacerlo.

.- Camillas de espátula: Se trata de camillas especiales que se usan para mantener inmovilizados a los pacientes que han sufrido traumatismos, o de los que se sospeche que los han sufrido, hasta su traslado hacia la camilla que les servirá de transporte definitivo.

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Se conforman por dos partes irregulares desde el aspecto longitudinal, las cuales se unen. Son además articuladas en ambos extremos (inferior o superior).

.- Camillas de ambulancia: Se caracterizan por ser articuladas en la parte correspondiente a las extremidades inferiores. Esto quiere decir que se pueden elevar en cierto ángulo respecto a la forma vertical de la cama.

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Poseen un respaldo reclinable y correas de sujeción para mantener firme al paciente sobre la cama, y proteger al mismo de accidentes durante el traslado.  

Las camas hospitalarias se dividen en los tipos siguientes:

.- Camas rígidas: Se trata, como su nombre lo indica, de camas que no poseen la capacidad de elevarse, es decir, no poseen articulaciones. Pueden tener ruedas o no.

.- Camas articuladas: Estas son las camas que con más frecuencia se utilizan en los hospitales para el descanso de los pacientes, ya que permiten los cambios posturales y se adaptan a las características de cada paciente en concreto.

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Poseen la capacidad de elevarse en diversas zonas que abarcan la parte superior o inferior del cuerpo.

.-Camas de levitación: Estas son las camas indicadas para pacientes con quemaduras que cubren gran parte de su cuerpo o con ampollas en la piel ocasionadas por lesiones.

Deben su nombre a que permiten que los pacientes permanezcan elevados de la cama para evitar el contacto con los accesorios que posee esta.  Ello debido a que los pacientes con esta clase de lesiones no soportan el contacto con objetos.

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Gracias a los dos armazones con los que cuentan y al flujo reiterado de aire caliente que brota de ellas, se consigue esa suspensión.

.-Camas Ortopédicas: También se les conoce como camas traumatológicas. Ello debido a que se trata de un tipo especial de camas que poseen los complementos y características idóneas para la recuperación de pacientes con todo tipo de fracturas o luxaciones.

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Facilitan los tratamientos médicos sobre huesos fracturados al poseer poleas para elevar los huesos rotos y equipos de tracción.

Ejercicios para prevenir sobreesfuerzos

Prevenir sobreesfuerzos en el trabajo

Vamos a describir un programa de ejercicios para la prevención de sobreesfuerzos en el trabajo. Se trata de un conjunto de estiramientos dirigidos a mitigar la tensión muscular, las posturas forzadas y los sobreesfuerzos sobre el sistema musculoesquelético, que pueden deteriorar los tejidos que cubren a las articulaciones.

La realización de estos ejercicios de forma periódica te ayudará a disminuir la tensión acumulada en tu día a día.

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Los estiramientos te ayudarán a preparar la musculatura para trabajos dinámicos o de gran esfuerzo, disminuir el estrés y la tensión, prevenir las lesiones musculares, aliviar el dolor y aumentar la elasticidad de tus articulaciones

Las precauciones antes de realizar estos ejercicios son:

  • No estires si tienes cualquier tipo de lesión articular.
  • Realiza el movimiento suave y progresivamente hasta notar una barrera de tensión.
  • Una vez logrado este punto mantén la posición durante 6 u 8 segundos y vuelve paulatinamente a tu posición inicial.
  • Respeta la regla del no dolor; es más efectivo un estiramiento suave y mantenido que un estiramiento brusco y corto.
  • No realices rebotes.
  • Ante cualquier lesión previa consulta a un especialista.

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Cervicales – Trapecio

  1. Extiende la muñeca y coloca el brazo a lo largo del cuerpo
  2. Toma aire y desciende el hombro hacia abajo. Mantén esta posición y después acerca la barbilla al pecho ladeando ligeramente la cabeza realiza lo con ambos lados

Cervicales – inclinación cervical

  • Gira la cabeza hacia un lado y otro con suavidad. Los ojos deben acompañar el movimiento hacia el lado de giro cervicales.

Extensión cervical

  • Lleva la barbilla lentamente hacia abajo, dejando que todo el peso de la cabeza caiga hacia el pecho.
  • Después eleva la barbilla, sin llegar a la extensión completa.

Cervicales – movimientos circulares

  • Con los hombros realiza ejercicios amplios, con ambos hombros de forma simultánea. Este ejercicio ayuda a que el peso de los hombros no recaiga sobre el cuello.

Extremidad superior – deltoides

  • Lleva un brazo hacia la horizontal, sosteniendo la postura con el brazo contrario.

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Extremidad superior – tríceps

  • Flexiona el codo sobre el brazo, dirigiéndolo hacia el techo.

Extremidad superior  – musculatura epicondílea

  • A continuación, con la palma de la mano hacia abajo y el codo extendido cierra el puño y flexiona la muñeca, ayudándote de nuevo con la otra mano.

Extremidad superior – musculatura epitoclear

  • Con las palmas de las manos hacia arriba y el codo estirado, extiende la muñeca sosteniendo con la otra mano los dedos, y llevándola ligeramente hacia atrás. Con este ejercicio conseguirás una relajación de los músculos anteriores del antebrazo. Si utilizas herramientas es conveniente terminar este ejercicio flexibilizando los dedos, realizando el estiramiento en cada uno de ellos.

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Columna dorsal

  • Rodea con los dos brazos el tórax.
  • Inclina la cabeza ligeramente hacia abajo y reposa unos segundos, notando la tensión en los músculos de la zona media de la espalda.

Columna lumbar

  • Con las rodillas semiflexionadas inclina el tronco hacia adelante hasta tocar el suelo.
  • Incorpórate lenta y progresivamente.

Columna lumbar – lateralizaciones

  • Con las piernas ligeramente abiertas y la cadera fija, inclina el tronco hacia un lado y a continuación hacia el otro.

Columna lumbar – rotaciones

  • Con la misma postura de inicio que el estiramiento anterior, los hombros rotarán hacia ambos lados manteniendo la espalda recta.

Extremidad inferior – cuádriceps

  • Flexiona la rodilla acercando el talón al glúteo.
  • Sostén la punta del pie en este punto notando la tensión en la zona anterior del muslo.

Extremidad inferior – isquiotibiales

  • Cruza una pierna por delante de la otra.
  • Flexiona el tronco hasta percibir una sensación de estiramiento en la parte posterior de la pierna.

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Extremidad inferior – abductores

  • Para este ejercicio necesitamos separar un poco los pies y así aumentar nuestra base de sustentación.
  • Inclínate ligeramente hacia un lado mientras la pierna contraria se estira lateralmente. Mantén esta posición unos ocho o diez segundos.

Extremidad inferior – gemelos

  • Coloca un pie delante del otro y flexiona la rodilla más adelantada sin levantar los talones, de tal forma que recibas una tensión en el gemelo de la pierna contraria.
  • Otra forma de estirar este músculo es ayudándonos del apoyo en una pared o bien una superficie inclinada.

Recuerda que estos ejercicios son saludables para tu musculatura. No olvides practicarlos de forma periódica para mantener tus articulaciones en buen estado.

Movilización de pacientes

Técnicas de movilización de pacientes

Efectuar las maniobras de movilización correctamente nos ayudará a evitar lesiones y problemas musculoesqueléticos derivados de nuestro trabajo como personal sanitario. Igualmente, aprender estas técnicas nos servirá para poder aplicarlas a otras actividades de la vida diaria que no tengan relación directa con nuestro desempeño profesional en un centro sanitario.

Recomendaciones generales

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  1. Aprovecha las ayudas técnicas. Por ejemplo: grúas, sillas de ruedas, etc.
  2. Evita sobrecargas, solicitando a tus compañeros que te ayuden en las movilizaciones.
  3. Fomenta la autonomía de los pacientes, para que no tengas que hacer tú toda la fuerza. Evitarás lesiones y los pacientes mejorarán su autoestima. Además el ejercicio siempre les vendrá bien.
  4. Siempre debes doblar las rodillas al movilizar a un paciente, manteniendo la espalda recta.
  5. Debes aproximarte lo más posible al paciente a la hora de movilizarlo.
  6. Aprovéchate del peso de tu cuerpo al realizar las movilizaciones. Usar tu cuerpo como contrapeso te ayudará a hacer menos esfuerzo. Comprobarás que los auxiliares de enfermería con más experiencia son capaces de manejar a pacientes muy pesados sin que apenas se note que se están esforzando.
  7. Mantén los pies separados. Así crearás una base de apoyo más estable, y te resultará más difícil desequilibrarte.
  8. Ayúdate con los elementos externos que estén a tu alcance, como pueda ser el cabecero de la cama o las barandillas laterales.
  9. Sube o baja la cama de manera que esté más o menos a la altura de tus caderas.
  10. Haz los agarres preferiblemente utilizando las palmas de las manos para evitar tener que hacer mucha fuerza con los dedos.

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Movilización en cama – Giro lateral hacia la izquierda (una auxiliar)

  1. Nos aproximaremos a la cama, situándonos al lado del paciente, en su costado izquierdo.
  2. Flexionaremos la rodilla del paciente más alejada de nosotros, que en este caso es la derecha.
  3. Colocaremos los brazos del paciente cruzados sobre su pecho.
  4. Situaremos nuestro brazo izquierdo a la altura de su rodilla derecha, y nuestro brazo derecho sobre su escápula derecha.
  5. Colocaremos nuestro pie derecho un poco adelantado con respecto a nuestro pie izquierdo.
  6. Tiraremos hacia nosotros, movilizando al paciente hacia la izquierda, mientras desplazamos nuestro cuerpo hacia atrás.

Mover al paciente hacia el cabecero de la cama ( dos auxiliares )

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Opción 1

  • Se sitúa cada auxiliar a un lado de la cama.
  • Doblamos las rodillas del paciente con las plantas de los pies apoyadas en la cama.
  • Se coloca uno de nuestros pies en dirección al cabezal.
  • Apoyamos la pierna contraria encima de la cama.
  • Los dos auxiliares cruzan una de sus manos por debajo de los omóplatos del paciente.
  • Con las manos que les quedan libres se agarran al cabecero.
  • Los dos hacen tracción hacia el cabecero, desplazando al paciente hacia arriba, cuidando de no golpearle la cabeza.

Opción 2

  • Se colocan los auxiliares a ambos lados de la cama.
  • Cruzan los brazos por debajo de los omóplatos del paciente.
  • El paciente tiene las plantas de los pies apoyadas, y las rodillas flexionadas.
  • Las dos auxiliares sitúan sus manos libres en la parte posterior de los muslos del paciente.
  • Ambas auxiliares mantienen las piernas separadas y un pie orientado hacia el cabecero.
  • Ahora efectúan una cinta lateral con lo que desplazan el peso de un pie al otro, impulsando al paciente hacia arriba.

Opción 3

  • Cada auxiliar se pone a un lado de la cama.
  • El paciente doblará las rodillas, con los pies apoyados en la superficie de la cama.
  • Previamente se habrá colocado una entremetida, o sábana doblada, que abarque la cintura pélvica y zona escapular del paciente.
  • Se enrollarán los extremos de entremetida, para poder agarrarla con ambas manos firmemente.
  • Se le pedirá al paciente que ayude un poco empujando cuando contemos hasta tres.
  • Empujaremos hacia arriba realizando una cinta lateral, con las piernas separadas y uno de nuestros pies señalando hacia el cabecero.

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Supino-sedestación

  • Nos aproximamos a la cama, colocando los brazos del paciente cruzados sobre el pecho y los pies cruzados uno sobre el otro, a la altura de los tobillos. De esa forma conseguimos una posición de seguridad del paciente.
  • Ahora colocamos uno de nuestros brazos por debajo de sus omóplatos, y el otro a la altura de sus rodillas.
  • Pivotamos con nuestros pies y sacamos las piernas del paciente hasta colocarlo sentado en la cama, al empujar con los dos brazos.
  • Podemos ayudarnos subiendo el cabecero de la cama, si es articulada. Así tendremos que hace menos fuerza.
  • Cuando el paciente tiene mucha envergadura podemos utilizar una sábana, rodeando al paciente en zigzag,
  • Basculamos nuestro cuerpo hacia atrás y tiramos de los extremos de la sábana con nuestras manos.

 

Transferencia cama – sillón

  1. Nos colocaremos enfrente del paciente.
  2. Hemos de asegurarnos de que las plantas de los pies del paciente estén en contacto con el suelo.
  3. Situamos sus brazos en nuestra cintura, evitando que se agarre con sus manos de nuestro cuello.
  4. Bloqueamos con nuestros pies la pierna del lado hacia el que se dirigirá el giro.
  5. Flexionamos ahora nuestras rodillas.
  6. Sujetamos por detrás del paciente, a la altura de sus escápulas.
  7. Basculamos nuestro peso hacia atrás, haciendo que el paciente se incorpore.
  8. Efectuamos el giro hacia el sillón, soltando al paciente en el sillón con suavidad.

 

Transferencia silla – silla  (dos auxiliares)

  1. Las dos auxiliares se sitúan a ambos lados del paciente.
  2. Pasan una toalla por debajo de los muslos del paciente.
  3. Flexionan el tronco del paciente hacia delante.
  4. De esa forma formarán un bloque compacto y uniforme las tres personas.
  5. Las auxiliares agarran la toalla con una mano, y la otra la sitúan en el lado más alejado de la cadera del paciente.
  6. Se sincroniza el movimiento de las dos auxiliares, levantando al paciente y desplazándolo hasta la silla de destino.

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Reposicionamiento

  1. Nos situamos por detrás del paciente, que está sentado en una silla de ruedas, por ejemplo.
  2. Colocamos sus brazos cruzados sobre su vientre.
  3. Pasamos nuestros brazos por debajo se sus axilas agarrando fuerte sus brazos.
  4. Flexionamos la espalda del paciente hacia delante.
  5. Desplazamos el cuerpo del paciente hacia nosotros, mientras basculamos nuestro cuerpo para aprovechar nuestro propio peso.

En la maniobra de reposicionamiento anterior hemos recolocado a un paciente que se había escurrido hacia abajo, y queríamos hacerle volver a una posición más erguida. En la siguiente maniobra nuestro paciente se ha descolocado todavía unos grados más, y estaba prácticamente acostado en la silla de ruedas o el sillón.

  1. Colocaremos los pies del paciente en una posición de 90 grados.
  2. Bloquearemos sus pies apoyando nuestra rodilla sobre la suya.
  3. Una vez tengamos sus pies bloqueados, flexionaremos el tronco del paciente hacia delante, sujetándolo de las escápulas.
  4. Basculamos nuestro cuerpo para ayudarnos a levantarlo con nuestro propio peso.
  5. Aprovechando el movimiento basculante reposicionaremos al paciente empujándolo hacia el fondo de la silla.

 

Caídas

  1. Esta maniobra sólo se llevará a cabo cuando esté asegurado el estado físico del paciente.
  2. Indicaremos al paciente que vamos a proceder a levantarle del suelo, solicitando su colaboración y evitando que se asuste.
  3. Antes de nada, valoraremos el empleo de una ayuda mecánica, si disponemos de ella.
  4. Si no disponemos de ayuda técnica deberemos levantar al paciente entre un mínimo de dos personas.
  5. Cada uno de los auxiliares se colocará a un lado del paciente, flexionando el tronco de este y bloqueando sus pies.
  6. Se agarrará al paciente desde la escápula y cadera del mismo lado.
  7. Las auxiliares desplazarán lateralmente el peso del cuerpo, levantando al paciente en bloque.
  8. En caso de que estemos deambulando con un paciente y se caiga, debemos acompañarle suavemente en la caída, para evitar que se produzca un impacto contra el suelo o algún objeto.

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Ayudas técnicas

La movilización de los pacientes puede facilitarse con el empleo de ayudas técnicas. Estas ayudas deberán ajustarse a las características del paciente y la necesidad de movilización concreta que persigamos en cada momento.

Es necesario conocer perfectamente las instrucciones de las ayudas, para sacarles el máximo rendimiento y evitar un mal uso, que podría derivar en un accidente u otro perjuicio para el paciente.

Del mismo modo, los profesionales que utilicen con frecuencia estas ayudas conocerán las medidas adecuadas para llevar a cabo el mantenimiento y almacenaje de las mismas, para preservar su buen estado y operatividad.

Ejemplos de ayudas técnicas:

  • grúa de elevación.
  • grúa de bipedestación.
  • tabla de transferencia.
  • transfer.
  • cinturón con cintas.
  • sábana deslizante.
  • disco de giro.

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Siempre es recomendable mantenerse en forma y cuidar nuestro estado físico. Además, hay que acostumbrarse a realizar estiramientos de manera habitual, y siempre que tengamos que realizar una actividad que requiera un esfuerzo físico importante. Esto nos mantendrá alejados de las lesiones.

Cómo vestir y desvestir a un paciente encamado

Cambiar la bata de un enfermo encamado

Vestir o desvestir a un paciente que se encuentra encamado es una de las situaciones en las que una Auxiliar de Enfermería va a encontrarse todos los días, si trabaja en la planta de un hospital o en una residencia de ancianos, por citar dos ejemplos muy habituales.

En caso de que la Auxiliar no cuente con la ayuda de otra compañera, deberá utilizar las barandillas de seguridad de la cama, para impedir que el paciente pueda caerse al suelo durante la movilización.

Lo primero será colocar al paciente en posición de decúbito lateral. Recordemos que nuestra intención es retirarle la bata sucia y ponerle posteriormente una bata límpia.

decúbito lateral

  • Subiremos la bata, pasándola por el hombro.
  • Elevaremos un poco el brazo que no está apoyado, flexionándolo.
  • Pasaremos el codo, para extraer la bata.
  • Una vez hemos quitado la bata, introduciremos la manga de la bata limpia, mientras el paciente sigue en esa posición.
  • En caso de que el paciente sea portador de un suero siempre desvestiremos primero el brazo que esté libre.
  • Ahora colocaremos al paciente en decúbito supino y nos situaremos al otro lado de la cama.
  • Hemos de recordar subir la barandilla del lado donde nos encontremos.
  • Volveremos a girar al paciente, colocándolo de nuevo en decúbito lateral.
  • Descolgaremos el suero del palo de gotero o de donde se encuentre colgado.
  • Pasaremos el suero a través de la manga de la bata sucia.
  • Es recomendable cerrar la rueda que regula el goteo previamente, durante los segundos que dure esta última operación.
  • Volveremos a abrir la rueda inmediatamente, en el momento en el que el suero se encuentre colgado de nuevo.
  • Es muy importante hacer todos los movimientos con suavidad, para no estirar sin darnos cuenta del sistema del suero y que la vía pueda perderse. Es una incidencia que se produce con demasiada frecuencia, debido a que se se va con prisas, o no se está vigilando atentamente que el sistema no esté tirante en ningún momento, porque la aguja o el catéter podría salirse por ese motivo.
  • Seguidamente, pasaremos el suero a través de la manga de la bata límpia que está todavía por colocar, subiendo la manga hasta el hombro.
  • Nos aseguraremos de abrochar la bata al paciente, para que quede bien sujeta.
  • Volveremos a colocar al paciente en decúbito supino.
  • Estiraremos las sábanas para que quede la cama bien hecha, sin arrugas.
  • Dejaremos ambas barandillas subidas.
  • Comprobaremos que el paciente se encuentre bien y que el suero gotee al ritmo adecuado. En caso de que haya dejado de gotear avisaremos inmediatamente a la enfermera, para que lo revise.
  • Hay que recordar que todas la movilizaciones de pacientes deben realizarse con guantes.

 

 

Enfermedad de Alzheimer

Fases de la enfermedad de Alzheimer

La evolución de esta enfermedad viene marcada por fases que se diferencian entre sí en función de los síntomas que desencadenan, a pesar de que la misma puede presentarse de manera distinta entre pacientes, ya que su evolución no tiende a ser igual.

Progresa de manera distinta entre una persona y otra. Eso sí, lo hace muy lentamente. No obstante, tarde o temprano todos los que la padecen atraviesan por las siguientes fases:

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.- Primera fase:

A esta primera fase se le conoce como “fase preclínica o pre sintomática”.
Una buena definición de lo que abarca la misma sería considerarla como aquella que ocurre cuando todavía no es posible realizar un diagnóstico de la enfermedad.
La persona aún no padece de Alzheimer cuando presenta características particulares de esta fase, pero depósitos en su cerebro de una proteína llamada amiloide, propia de dicha enfermedad, dan la pista de que con el futuro esta se padecerá.

Incluso podrían hacer su aparición durante la misma déficits de memoria poco significativos. Tan insignificantes que no permiten al médico realizar el diagnóstico.
La enfermedad puede desencadenarse muchos años después de la fase preclínica. De hecho, en algunos llega a tardar hasta 15 años en aparecer.

Esta fase es de sumo interés en entornos de investigación, que es en donde se puede escuchar hablar de ella.
Se tiene la esperanza de lograr un mejor pronóstico en la detección temprana de esta enfermedad, como resultado de las investigaciones de esta fase.

.- Segunda fase:

La segunda fase del Alzheimer se conoce como “Demencia leve o temprana”. Aquí ya le es posible al médico diagnosticar la enfermedad.
La característica propia de la misma es la aparición de déficits en la memoria y capacidad de aprendizaje en forma leve.

Aparecen lapsus en la memoria con respecto a conversaciones o eventos, problemas de concentración, pérdida de memoria relacionados con hechos recientes…
Todo de manera leve, pero ya se empieza a notar el cambio en el entorno familiar, social y laboral de la persona. Quienes la rodean notan los signos que está presentando.

.-Tercera fase:

A la tercera fase de esta enfermedad se le conoce como “Demencia moderada”.
Durante esta fase los déficits en la memoria, capacidad de aprendizaje y cambios cognitivos propios de la fase anterior se acentúan.

Los déficit de memoria son más profundos, la desorientación es más marcada, ya que suelen perder la noción del tiempo y lugar en donde se encuentran, comienzan a tener dificultad para la realización de actividades cotidianas que antes podían hacer por sí mismos, como bañarse, cocinar, etc.

Presentan dificultad para comunicarse, ya que suelen olvidar palabras que necesitan para hacerlo. Pueden aparecer con más asiduidad además, síntomas psicóticos como alucinaciones o delirios.

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Cuarta fase:

La última fase de esta enfermedad es la que se conoce como “Demencia severa”.
En este punto la misma ha progresado significativamente, y el deterioro a nivel cognitivo y desde el aspecto comportamental de quien la padece es grave.

Existe pérdida de la capacidad para comunicarse de manera coherente, incapacidad para reconocer a algunas personas del entorno cercano, desorientación acentuada, disminución de muchas capacidades físicas.

Esto conlleva  la necesidad de asistencia y supervisión para el aseo personal, para vestirse y otras actividades cotidianas. Se presentan reflejos patológicos de succión, episodios de agresividad, problemas para controlar los esfínteres, y todo esto se va agravando hasta el punto en el cual la persona suele pasar la mayor parte del día en cama o sentada debido a sus incapacidades.

Estirar la espalda correctamente

¿Cómo estirar la espalda correctamente?

El dolor de espalda es uno de los malestares más comunes con el que tenemos que enfrentarnos.

El mal hábito de encorvarse, levantar objetos pesados, mantener una misma postura durante mucho tiempo, estar sentados frente al ordenador durante muchas horas…

Estas y muchas otras de las actividades cotidianas que realizamos diariamente pueden derivar en este molesto dolor.

Afortunadamente, los ejercicios de estiramiento son eficaces para el alivio del mismo.

¿Sabes cómo estirar tu espalda de forma correcta?

Es importante que aprendas a estirarte correctamente ya que es la única forma segura de hacerlo. Piensa que si haces algún movimiento indebido podrías lastimarte.

Se describirán algunos de los ejercicios que podrás emplear con ese propósito a continuación:

Primer ejercicio:

.- Ponte de pie lo más erguido que puedas pero procura estar relajado. Puedes inhalar y exhalar lentamente con ese propósito.

.- Deja las manos en tus costados.

.- Inclínate hacia adelante dejando tus brazos laxos, de forma que caigan hacia abajo y hacia adelante junto a tu movimiento. No dejes de inclinarte hasta que sientas una tensión en la zona baja de tu espalda.

.- Después de sentir la presión deja de inclinarte y permanece en la posición en la que estas durante tantos segundos como puedas.

.- Regresa después a la posición inicial.

.- Ahora con las manos en la cadera ve doblando tu espalda hacia atrás. Inclínate todo lo que puedas y mantén dicha posición durante varios segundos.

.- Repite el ejercicio unas 5 veces.

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Segundo ejercicio:

.- Acuéstate sobre una superficie firme boca arriba con las piernas estiradas.

.- Acto seguido eleva una de tus piernas y sostenla por debajo del muslo.

.- Mantén esta posición por espacio de 30 segundos. Procura contarlos en tu mente.

.- Repite este proceso con la otra pierna

Este ejercicio es particularmente eficaz para el estiramiento de la parte  baja de la espalda.

Tercer ejercicio:

.- Acuéstate boca abajo sobre el  piso o una colchoneta

.- Apoya tus manos en el piso o colchoneta sobre la que te hayas acostado.

.- Eleva el pecho y la cabeza tanto como te resulte posible.

.- Estira los brazos totalmente

.- Mantén la posición durante varios segundos. Tantos como puedas

.- Recupera el aliento y luego repite.

Puedes hacer hasta 5 repeticiones.

Cuarto ejercicio:

.- Posiciónate de rodillas cuidando que tu espalda no esté encorvada. De hecho, procura que esté tan recta como puedas.

.- Adelanta tu rodilla derecha apoyándote en la planta de tu pie

.- Pon las manos encima de esa rodilla y luego inclina el cuerpo hacia ella.

.- Mantén dicha posición tantos segundos como puedas.

.- Repite con la otra pierna.

¿Qué esperas para probar estos estiramientos?

Incontinencia Urinaria

¿Qué es la incontinencia urinaria?

Consiste en la pérdida de orina de manera involuntaria. Es necesario aclarar que esta afección no es considerada una enfermedad, sino más bien un síntoma.

Quienes padecen de este problema suelen tener escapes de orina cuando se encuentran realizando actividades cotidianas, como levantar objetos mientras se ejercitan, mientras mantienen relaciones sexuales, mientras duermen, cuando tosen, cuando se ríen, etc.

También pueden sufrir de ganas de orinar repentinas y ser incapaces de llegar hasta el baño para vaciar su vejiga.

Como consecuencia de lo anterior, estas personas pueden tener problemas para desempeñarse en sus actividades cotidianas. Afortunadamente, con tratamiento médico y algunas técnicas, pueden desenvolverse bien en sus actividades sin problemas.  Es decir, pueden llegar a controlar los escapes de orina.

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¿Quiénes pueden padecer de incontinencia urinaria?

Este problema es más frecuente de lo que se piensa, y suele desencadenarse a una edad avanzada. Por ende, son las personas de la tercera edad las que lo padecen en mayor proporción. No obstante, debido a sus diversos factores desencadenantes, pueden padecer de esta afección personas de todas las edades, incluso los niños, por supuesto.

¿Qué causa la incontinencia urinaria?

   Desde una perspectiva general, la causa de este problema deviene de una presión de la vejiga superior a la presión en la uretra.  Sin embargo, esa presión desencadenante de esta afección puede deberse a factores diversos como por ejemplo:

.-Edad avanzada:  A medida que se envejece es posible que se debilite el músculo de la vejiga. Cuando esto pasa la vejiga pierde gran parte de su capacidad para almacenar orina y, como consecuencia, hace su aparición la incontinencia urinaria.

.- Problemas de próstata: Los hombres que padecen de la próstata, especialmente quienes sufren de cáncer en esta área del cuerpo, presentan normalmente incontinencia urinaria, ya que esta suele constituir un efecto secundario provocado por los tratamientos médicos para afecciones de este tipo.

.- Diabetes:  Uno de los síntomas de la diabetes es precisamente la incontinencia urinaria.

.- Embarazo: La incontinencia urinaria es común durante el embarazo.

El aumento de peso que este trae consigo, y los innumerables cambios hormonales que ocasiona, hacen que los escapes de orina por esfuerzo o mientras se tose o ríe, por ejemplo, sean frecuentes en personas con dicha condición.

.- Estreñimiento: El estreñimiento puede desencadenar incontinencia urinaria debido a la cercanía del recto con la vejiga.

Por motivo de tal cercanía, tanto el recto como la vejiga comparten muchos nervios.

Cuando una persona sufre de estreñimiento, esos nervios compartidos suelen mantenerse activos constantemente, y eso altera la vejiga al punto de aumentar la necesidad de orinar con mayor frecuencia entre las personas que sufren de este mal, en contraposición con  las personas que no padecen de este problema.

.- Infección urinaria: En algunas ocasiones la incontinencia urinaria puede corresponder a una simple infección urinaria que la ocasiona con motivo de la irritación que produce en la vejiga.

Dicha irritación es responsable en estos casos de las pérdidas.

.-Accidentes cardiovasculares: Los accidentes cardiovasculares pueden llegar a alterar las señales nerviosas relacionadas con el control de la vejiga, lo que desencadena este síntoma molesto.

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Prevención de la incontinencia urinaria:

La incontinencia urinaria no puede prevenirse en sí, pero ciertos hábitos pueden hacer que se retarde su aparición o que aparezca con menos frecuencia.

Algunos de estos hábitos son:

.-  Mantener un peso saludable

.- Evitar el consumo excesivo de alimentos y bebidas con efecto diurético, como el alcohol o la cafeína.

.- Consumir altos grados de fibra para evitar el estreñimiento.

Lavado de manos

Lavarse las manos correctamente

El lavado de nuestras manos es un hábito de higiene personal esencial.
Todos sabemos que a nuestro alrededor se encuentran por doquier gérmenes y bacterias que pueden ocasionarnos enfermedades diversas si logran entrar en nuestro organismo. El recientte caso del coronavirus, covid-19 ha puesto de manifiesta la necesidad de lavarse las manos para evitar transmitir y contraer enfermedades.

El pomo de la puerta, el teclado de nuestro computador, nuestras llaves… Todo esto suele estar contaminado. Los gérmenes están en todas partes, en todo lo que tocamos prácticamente.
Si no nos lavamos bien las manos, y las llevamos por cualquier razón a nuestra cara o boca mientras gérmenes y bacterias se encuentran adheridas aún a ellas, seremos seguramente presa de las enfermedades que traen consigo estos perjudiciales seres diminutos, ya que los dejaremos entrar a nuestro organismo.

Es de conocimiento general que el simple hecho de lavar bien nuestras manos nos mantiene alejados de los virus y bacterias que se hayan podido pegar a ellas durante el día.

Desde pequeños nos suele ser inculcado este hábito por esa misma razón así que generalmente todos nos lavamos las manos antes de cada comida, después de haber ido al baño a hacer nuestras necesidades, cuando acariciamos a una mascota o cuando las vemos evidentemente sucias pero ¿Lo hacemos correctamente?

No todo el mundo lo hace. Muchos desconocen que un lavado de manos eficaz debe hacerse siguiendo una técnica que nos asegure eliminar la mayor cantidad de bacterias posible.

En este momento en el que una cruel pandemia se ha extendido por todo el mundo es importante concienciar a las personas sobre esta técnica de lavado de manos eficaz.

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Para llevarla a cabo debes seguir las instrucciones siguientes:

  • Humedecer ambas manos con agua, preferiblemente tibia.
  • Seguidamente aplicar suficiente jabón en ellas.
  • Posteriormente se deben frotar las palmas de las manos entre ellas para expandir el jabón. Es necesario hacer esto lejos del agua ya que todavía no necesitamos retirar el jabón aplicado.
  • Después se debe frotar entre los dedos sin obviar los pulgares; entrelazando las manos en el proceso.
  • Una vez que se haya terminado de frotar entre los dedos se deben frotar las uñas en las palmas de la mano.
  • Finalmente se debe restregar la parte posterior de cada mano.
  • Una vez seguidos todos los pasos anteriores será momento de retirar el jabón con agua tibia. Para ello se refriegan las manos bajo el toque del agua hasta que no queden rastros del mismo.
  • Para finalizar se deben secar bien nuestras manos con ayuda de un paño o toalla o, en su defecto, con servilletas de papel.
  • Lo que se use para secar las manos debe también usarse para cerrar el grifo. De esta forma evitamos contaminarnos otra vez.

Hay que tener en cuenta:
Ciertamente, con la agitada vida que solemos llevar mucha prisa. Existirán ocasiones en las cuales querrás lavar tus manos apresuradamente.
No lo hagas.

Tómate el tiempo necesario para hacerlo (Al menos unos 20 segundos). Esto será tú mejor arma contra enfermedades que pueden ocasionarte los virus y bacterias adheridas en tus manos.

No te llevará demasiado tiempo, y te beneficiará enormemente, así que por ninguna circunstancia ignores la técnica correcta de lavado de manos, y mucho menos te laves las manos de manera apresurada ya que permitirás que bastantes gérmenes permanezcan adheridos a tu piel, y es probable que contraigas una enfermedad.

Cómo aprobar las Oposiciones de Auxiliar de Enfermería

En las Oposiciones para Auxiliar de Enfermería convocadas por el SERVASA, SACYL, SERGAS, ICS, SESPA, GVA, SAS, SCS, SESCAM, SERMAS, OSASUNBIDEA, OSAKIDETZA, INSALUD, y en el resto de convocatorias, se repiten una serie de preguntas que recogemos en los Test online para Auxiliares de Enfermería que publicamos regularmente en esta web.

Preguntas que debes conocer para no cometer fallos en el examen de oposiciones, en cualquiera de las Comunidades Autónomas donde te presentes al examen, ya que es muy posible que te las encuentres el día en el que lucharás para conseguir ganar tu ansiada plaza en propiedad, que te abrirá las puertas a un empleo en la Administración para toda la vida, olvidándote de empleos precarios.

Si te interesa aprobar la OPE del SAS, o la del SERGAS, o el examen OPE de Enfermería de Murcia, por poner algunos ejemplos, no te sirve cualquier test de sanidad de los que circulan por Internet. Debes practicar con un test hecho específicamente para TCAE.

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